¡Hola trotamundos!
Quiero hablarte de algo que nos ha llevado a descubrir continentes, curar enfermedades y crear historias épicas.
A abrir este artículo.
E incluso a meter la mano en un tarro de galletas cuando nadie mira:
La curiosidad del gato.
Esa chispa que te impulsa a hacer preguntas, a explorar lo desconocido y a desafiar los límites de lo que crees saber.
Ese cosquilleo en el cerebro que te dice «¿Y si…?» y que a veces, sólo a veces, te mete en problemas.
(También es lo que me lleva a revisar las vidas de mis personajes como si fuera un vecino chismoso🧐).
Una pequeña anécdota
Una vez mi curiosidad científico-gatuna me llevó a recrear un experimento de química en casa con mi hijo, que entonces tenía 6 años.
Pensamos que sería divertido hacer nuestro propio slime. Si, esa masa pegajosa que se estira, brilla y parece moco.
(Porque… ¿qué podía salir mal?).
Bueno, seguimos una receta de internet, pero la curiosidad nos llevó a improvisar y agregar algunos ingredientes «extra» que parecían prometedores: purpurina y colorantes (para darle un toque mágico, claro).
El resultado fue un slime súper colorido y brillante que parecía salido de un sueño psicodélico. 🌈
Por lo visto, la pintura que utilizamos no era demasiado apropiada porque el moco teñía todo lo que tocaba.
Mis manos, la mesa, el suelo… A mi hijo… 😂
Parecíamos unicornios hasta las cejas de setas alucinógenas recién salidos de una macro fiesta de purpurina .
(Disclaimer: ningún gato resultó herido)
Cuatro años después, aún quedan manchas en la cocina….
Mi peque, por su parte, proclamó que fue «el mejor día de todos».
Y, honestamente, tenía razón.
Pero, ¿por qué es importante la curiosidad?
(Reflexión profunda de una filósofa a tiempo parcial)
Nos lleva a lugares que nunca habríamos imaginado.
Nos impulsa a leer ese libro que parece raro (pero que termina siendo tu favorito), a hablar con esa persona que parece un poco diferente (pero que se convierte en tu mejor amigo) y a intentar cosas nuevas, aunque nos asusten un poco… (¡o mucho!)
La curiosidad no es solo para niños, gatos o científicos locos (aunque me identifico un poco con todos ellos).
Es una parte esencial del ser humano: nos ayuda a crecer, a aprender y a entender el mundo que nos rodea.
Sin curiosidad, estaríamos todavía viviendo cavernas, repitiendo los mismos patrones una y otra vez. (Y todo sería mucho más aburrido)
Pero con curiosidad, cada día se convierte en una aventura.
Dicen que la curiosidad mató al gato, pero yo creo que el gato estaba teniendo la aventura de su vida y que, en caso de que se fuera al otro barrio, al menos se fue feliz.
Así que… ¿por qué no ser un poco más como ese gato?
(A condición de que mantengas la purpurina lejos… y que no te mueras, claro…).
Permítete explorar, preguntar y descubrir.
No te preocupes por lo que piensen los demás.
Al final del día, es la curiosidad la que te hará crecer y te llevará a lugares que nunca imaginaste.
Así que adelante, sé valiente, sé curioso y descubre lo bonito que puede ser el mundo.
Como escritora de fantasía, la curiosidad es mi mejor amiga y espero, a través de mis historias, despertar también esa chispa de curiosidad en ti.
¿Qué has descubierto gracias a la curiosidad?
Déjame un comentario, me encantaría saberlo.
Nos vemos pronto,



0 comentarios